
Francesco Ottobre nació en Formia en 1956, pasó su infancia y sus años de instituto en Milán donde se licenció en carreras técnicas. Se dedica de forma independiente al estudio y experimentación de nuevas técnicas y estilos alternativos (con el uso de diversos materiales: arena, papel, tela, vidrio, madera...) sin dejarse influenciar por cánones académicos predefinidos y dedicándose al estudio de diversas corrientes artísticas; De lo clásico a lo metafísico, de la abstracción al pop art, del surrealismo al informalismo.
El impresionismo informal de un artista en constante evolución: La extraordinaria técnica que lo distingue lo contiene todo: perspectiva, volumen, materia, rayado, instinto. Hay un gran aliento bucólico en la atmósfera que muchas veces se perfila a través de un material que tiene algo de plástico, que incluso tiene un aspecto de pintura-escultura por lo verdaderamente volumétrico que es. El uso de arena y cemento, papel, plástico, madera, combinado con el rayado, resalta la fluidez entre la atmósfera figurativa y la atmósfera puramente informal; Hay realmente un gran gusto en sus obras. Desde hace algunos años se dedica a crear obras pop digitales.
Francesco Ottobre es el protagonista absoluto de un recorrido creativo innovador. Desde su debut ha experimentado con múltiples lenguajes expresivos para confrontarse a sí mismo y expresar, sin límites preestablecidos, el deseo de beber de nuevas percepciones. Las obras manifiestan extraordinarios resultados creativos llenos de fuerza y personalidad, que ofrecen al espectador la posibilidad de comprender plenamente la profunda innovación que la investigación y la actividad extremadamente libres del artista aportan al mundo del arte contemporáneo, dejando vislumbrar una innegable y rara vocación poética. Uno no puede permanecer indiferente ante sus obras. En ellas los colores vivos extendidos sobre el soporte utilizado de manera vehemente y de tal manera que se convierten en parte integrante de la obra, con el uso de material trabajado, rayado o superpuesto, no se apoderan de los signos que continúan siendo, junto a las formas, tangiblemente cambiantes e identificadores, interactivos, esenciales y variantes. En algunas obras se evidencia una unión perfecta entre lo informal y lo figurativo.